miércoles, 14 de abril de 2021

Ayuso tiene visión política y capacidad de narrarla

 


 Para aprender italiano, cojo un número de la revista L'Espresso del verano de 2019 en la que un tal Maurizio Cattola manda una carta al director respondiendo a un artículo de Mario Ricciardi (Non sara il teatro a sconfingere la farsa). En este artículo, Ricciardi pedía a la izquierda italiana que no respondiera a la teatralidad de la derecha con teatralidad, sino que se centrara en propuestas y 'reformismo radical'.

A esto, con gran razón en mi opinión, Cattola contestaba que Ricciardi se equivocaba, y echaba mano del marketing para explicar que es un gran error oponer propuesta y narración, ya que estas dos se complementan y, es más, se necesitan. Para esclarecer esta opinión, Cattola daba el ejemplo de la venta de cualquier producto, en la que la calidad de tal producto es tan importante como 'el sucesivo marketing'. Es decir, a la teatralidad de Salvini había que responder con esas propuestas de las que hablaba Ricciardi, pero no necesariamente sin un poco de teatralidad, o, como diríamos en España, de postureo.

Cattola dio en el clavo con esta carta. Pero, además, confirmó una vez más mi teoría de que no en todos los países del mundo la izquierda o derecha tienen el mismo rol. En Italia, desde hace casi 30 años, el postureo y el circo político se reparten bastante bien entre todas las ideologías y partidos, pero muy especial y demostradamente entre la Forza Italia de Berlusconi y la derechista Liga de Matteo Salvini.

No es así en España, donde el show, política y mediáticamente hablando, está escorado a la izquierda (irónicamente la Telecinco de Mediaset-Berlusconi es una plataforma más de la izquierda de Jorge Javier Vazquez y demás autodeclarados bolcheviques). Comparto pues el diagnóstico de Cattola, dejando bien claro, como digo, que en cada país los buenos comunicadores no siempre abundan en una determinada ideología.

En este sentido, Isabel Díaz Ayuso es la mejor baza que tiene hoy la derecha. Sólo hay que ver la alegría y alborozo que causó al visitar Barcelona antes de las autonómicas catalanas; y de nuevo oímos su nombre ayer en boca de manifestantes que gritaban en Cantabria 'menos Revilla y más Ayuso'. El electorado de la derecha en España está desde hace años sediento de un buen comunicador, un líder que no esconda la cabeza bajo la arena, cual avestruz, sino que dé la batalla en las redes sociales y en los medios audiovisuales. Y esto lo saben hacer tanto Ayuso como el gran Toni Cantó. El hecho de que Ayuso haya intentado fichar -salga bien o no su entrada en la lista, el efecto de marketing está hecho- a Cantó, ya demuestra que la presidenta de Madrid no es sólo buena en marketing, no sólo en gestión de lo público, no sólo en el control de los tiempos, también en los golpes tácticos para crecer y hacerse querer.

Desde los 80, la derecha no ha tenido todavía un líder nacional con una carrera truncada antes de llegar a la presidencia del gobierno. El último fue Hernández Mancha. Mi apuesta es que el próximo será Pablo Casado. Qué vergüenza ajena el pasado fin de semana, cuando Casado, con voz quebrada y a 10 pasos delante de Ayuso, decía que las elecciones de Madrid eran un paso más para que él llegara a presidente. De repente, me dio por pensar que era el ambicioso Sánchez de la derecha. Qué peligro de gobernantes así, ansiosos por trepar cueste lo que cueste, sin contar con ningún otro tipo de activo en política.

Esperemos que Ayuso, con esta dominación sublime del duo acción-comunicación, conquiste ese liderazgo nacional del PP, quizá para las elecciones de 2023.

jueves, 1 de abril de 2021

Andalucía podría ser el nuevo Espírito Santo

 Hace unos días, conocíamos la noticia de que Andalucía había logrado un superávit en 2020 de 3.200 millones de euros. La noticia fue enormemente sorprendente por dos motivos. El primero, porque este superávit habría sido imposible en las últimas décadas: los andaluces estábamos acostumbrados a ver números rojos. El segundo motivo es que este superávit se daba con una pandemia que ha reducido el turismo exterior -primera gran fuente de ingresos en Andalucía- a casi cero.

Tengo que admitirles que nunca me ha gustado elogiar a ningún partido político. Como la inmensa mayoría de la gente, suelo votar al que creo que menos mal va a hacerlo, no al que va a hacerlo mejor. Pero creo que, con tan solo comparar el gobierno actual de PP y Cs con los anteriores gobiernos, siento unas ganas tremendas de celebrar que el PP esté gobernando con apoyo de Cs y Vox en Andalucía. Es lo peor que les podría estar pasando hoy a los andaluces.

UN ESTADO EN BRASIL DEL QUE SE HABLA POCO

La noticia del superávit me recordó en seguida una noticia de The Economist del verano de 2019 en la que se explicaba la buena evolución económica de Espirito Santo, un estado brasileño que siempre se había encontrado entre los más pobres del país.

Cuenta el artículo (titulado 'Spirited effort', acorde a los habituales juegos de palabras de la revista británica) que gracias al gobernador Paulo Hartung, que fue el presidente estatal de 2003 a 2010 y otra vez entre 2015 y 2018, logró impulsarse una estricta reducción del gasto burocrático que permitió luego a la región invertir por habitante mucho más de lo que otros estados (se compara con Río de Janeiro) invierten.

La reducción fiscal en este estado fue de un 14%, y esto dentro de un país, Brasil, en el que el gasto público en pensiones y empleados públicos supone el 80% del total del gasto nacional, comparado con un usual 50-60% de otros países. Bajo el lema 'el gasto público va en ascensor, mientras que los ingresos van por las escaleras', el carismático Hartung recortó también en el parlamento y en la judicatura, y se mantuvo firme pese a huelgas salvajes de, entre otros, la misma policía estatal. 

Podría decirse que Hartung allanó el camino a otros políticos como el mismo Bolsonaro, cuyo ministro de Hacienda, Mansueto Almeida, prometió flexibilizar la deuda de los estados siempre que se cumpliera con una ley de estabilidad presupuestaria de gasto en personal del año 2000, incumplida hasta entonces (saludos a Pedro Solbes).

Hartung no centró su política reformista en los recortes, sino que también sustituyó la red de profesores funcionarios para contar con un total de 60% de profesores con contratos temporales (comparado con la hiperendeudada Río de Janeiro, que sólo tiene un 3% de profesores con contrato temporal). Hay que destacar que, a pesar de este cambio en el sistema educativo, el rendimiento de los alumnos en este estado subió de tal forma que Espirito Santo pasó del puesto noveno al primero a nivel nacional. Algunos profesores lo achacaron a que los peores alumnos abandonaban la escuela y eso subía la media, pero lo cierto es que, como un director de colegio explicaba a The Economist, cuando los profesores tienen un contrato definido, tienden a esforzarse más ante el riesgo de ser despedidos.

Espirito Santo puede ser un modelo más -como Chile, como Madrid, como la Colombia del siglo XXI- de referencia para el mundo iberoamericano, y esperemos que Andalucía haya cogido ese rumbo para muchos años más.

sábado, 16 de enero de 2021

La derecha francesa y la descentralización

 Como he comentado en este blog en numerosas ocasiones, en Francia tienen la gran suerte, entre otras cosas por contar con más sentido común y honestidad intelectual que allende los Pirineos, de tener una izquierda jacobina que pelea por reforzar el centralismo del Estado y una derecha que busca favorecer la descentralización.

En realidad, este contraste con España no existiría si fuéramos, como digo, intelectualmente honestos y llamáramos a ERC más bien DRC, o sea, derecha republicana de Cataluña, por sus ataques constantes a los no catalanes y la exigenia de privilegios para una región concreta. Pero bueno, al menos sí cuenta nuestro país con un partido conservador y soberanista -aunque solo sea uno- y más bien nacionalista, no tanto soberanista- como es el PNV, que no oculta ni en discursos ni en festivales de partido su carácter derechista, tradicionalista y autonomista. 

Pero esta honestidad intelectual, que ya es escasa para poder cambiar la mentalidad de la mayoría hacia los partidos regionalistas -casi toda la sociedad española está convencida de que viven verdaderamente oprimidos por un estado nacionalista-, es claramente insuficiente para cambiar la manera de pensar del votante español en cuanto al imperativo moral de la izquierda española para defender la unidad de los territorios y la igualdad de todos los ciudadanos ante una misma Ley; y mucho menos para cambiar el rumbo actual del PSOE.

Da envidia ver cómo el primer ministro socialista de hace unos años, el desaparecido Manuel Valls, tomaba el encargo del presidente socialista Hollande de eliminar y fusionar departamentos franceses. Da envidia también oír las palabras de Gérard Larcher, presidente de los Republicanos (derecha de Sarkozy) en el Senado de Francia, afirmando en 2019 que ''los ciudadanos ya no entienden las decisiones; la descentralización es, en mi opinión, la vía casi única para salir de esta crisis de confianza''. Continuaba el senador diciendo que ''habida cuenta del estado de fragmentación del país, abordar la necesaria comunidad nacional, en lo singular, necesita tener una respuesta adaptada a cada territorio; por ello la diferenciación que propone el jefe del Estado [Macron] no me resulta problemática, pues no toca la unidad de la nación''. 

Es muy curioso cómo estas palabras recuerdan a un Pujol de los años 90, pero salidas de un jefe de filas de la derecha francesa!

 

jueves, 24 de diciembre de 2020

LA COLONIZACIÓN FEMINISTA

 Siempre se suelen ver contradicciones e incongruencias del adversario en el tema económico. Por ejemplo, los votantes de derecha suelen adjudicar a los de izquierda una hipocresía imperdonable cuando éstos viven como marqueses, muchas veces a costa del empobrecido pueblo (véase Pablo Iglesias Turrión), y a su vez estos, aunque con menor frecuencia (pese a que no les falta razón), ven hipócritas a los votantes o representantes de derecha que abusan de la generosidad del Estado. Aunque, todo hay que decirlo, esto último se da mucho menos que lo primero. 

Lo que ocurre es que también hay incongruencias más allá del campo económico. En el discurso woke encontramos una incongruencia de peso cuando las feministas se adentran en el terreno cultural de otras naciones. Estas feministas, a veces, intentan imponer su visión 'modernizadora' a otras naciones con tradiciones y culturales que en teoría no podían ser violadas por los invasores imperialistas de fuera. Porque... no es acaso el discurso woke el que castiga la 'apropiación cultural' (básicamente de los blancos) y, en general, condena toda colonización económica, militar y política de occidente sobre los pueblos oprimidos del Tercer Mundo -la mayoría de ellos gracias al capitalismo ya con pie y medio en el segundo y con ansias de pertenecer al primero?

Por cierto, con el término woke me refiero a la progresía. El concepto es casi una patente de la revista británica The Spectator.

En agosto de 2019, la directora ejecutiva del lobby feminista Girl Effect, Jessica Possner Odede criticaba en El País la poca presencia de las nuevas tecnologías empoderadoras de la mujer en el Tercer Mundo. Denunciaba, en su artículo 'Para ellas', que si bien la cantidad de mujeres de países con ingresos bajos y medios que poseían un teléfono móvil había aumentado en cerca de 250 millones de 2014 a 2019, aún seguía habiendo 184 millones menos mujeres que hombres con este objeto de lujo en sus manos.

Esta crítica me recuerda a la de los salarios, cuando se compara el salario medio de hombres y mujeres sin tener en cuenta los trabajos y la diferencia de sexo en aquellas carreras con mejores perspectivas laborales (informática e ingeniería, a día de hoy). En la denuncia de la disparidad en la posesión de teléfonos móviles, me pregunto si Possner Odede había considerado las tradiciones de esos países pobres en los que las mujeres suelen dedicarse a las labores del hogar, para las que no necesitarían un móvil al contrario que sus maridos, que en una jornada ajetreada en Bombay podrían dedicarse, por ejemplo, a repartir chicken masala en bicileta.

Lo perverso de este debate es que si en vez de ser una crítica general a la disparidad de género fuera un estudio financiado por Samsung, Amancio Ortega o cualquier empresa global exitosa, no habrían tardado ni un segundo las feminstas en activar la alarma de la apropiación cultural o el imperialismo.



sábado, 19 de diciembre de 2020

Qué piensa Teruel Existe de la España vaciada?

 Para empezar, habrá que decir que no existe una España vaciada, sino en todo caso una España vacía. Solo puede estar vaciado, en pretérito perfecto, lo que antes estuvo lleno. Y cuando las asociaciones o partidos políticos hablan de una España vaciada, en general están hablando de zonas del país donde nunca hubo nada antes. Sí! en los pueblos había gente!, me responderán ustedes. Claro, pero entonces hablemos con propiedad: hay una España vaciada de gente, porque está vacía de trabajo.

Y aquí está el quid de la cuestión. Que nadie habla de trabajo. Como muestra, un botón. Léanse la entrevista de Susana  Campo al ahora diputado de Teruel Existe, Tomás Guitarte, en La Razón en agosto de 2019. 

Empieza Guitarte exigiendo políticas 'de forma transversal', esa palabra puesta de moda en los medios hace una década y que todos adoran cuando no saben muy bien qué decir. La primera propuesta concreta de Guitarte para repoblar España viene unas líneas después, cuando pide la creación de un Ministerio o una Secretaría de Estado. Qué buena idea, cómo no se les ocurrió a los americanos en el siglo XIX, cuando prefirieron extender el ferrocarril desde la costa este al oeste y ampliar el comercio entre ambas costas. Porque aquí está la raíz del problema del que hablábamos antes, el trabajo. Guitarte propone mejorar las infrastructuras, pero no se sabe muy bien qué es lo que se quiere conectar. Está Teruel despoblada porque la gente de Madrid está como loca por montar una empresa, pero tarda tres horas en llegar, en vez de una?

Me inclino a pensar que si nadie de Madrid quiere fundar una empresa en Teruel es más bien porque las condiciones no son favorables para montar una empresa en Teruel. Dice Guitarte que lo suyo sería una red de autopistas con estructura mallada, como en Alemania. Pero claro, olvida el diputado turolense la lógica básica de las infrastructuras. En Alemania, al menos, no se construye para repoblar. Se construye cuando el flujo de personas alcanza un nivel que requiere la renovación de dichas infrastructuras. Y ese es el caso de Alemania. Teruel (133.000 habitantes) no tiene ni la mitad de empresas que tienen poblaciones alemanas como Bad Mergentheim (20.000 habitantes) o Künzelsau (14.000). Y a más empresas, más camiones y gente que va a trabajar de unas zonas a otras. Es cierto que Guitarte no solo compara España con el sistema alemán de autopistas, también lo compara con el francés. Y es cierto que Francia, teniendo una densidad de población parecida a España (al menos en las areas rurales), cuenta con un sistema de autopistas mallado, pero eso sí, de pago. Propone también Guitarte privatizar las autopistas? Construir aeropuertos como el de Castellón? un AVE supersónico de Atocha a Teruel? Tengan cuidado los diputados provincialistas y de izquierdas con los deseos de obras megalómanas, pues son sus votantes los más propensos a rechazarlas.

Termina Guitarte dando el ejemplo de Escocia, que creó una 'oficina' para la repoblación y ésta aumentó un 20% en la región 'estudiada'. Pero... en qué quedamos? un ministerio o una oficina? Las matemáticas, eso sí, parecen bastante simples: si en una aldea de cinco se crea una oficina para la que enchufan a un hombre de partido de Teruel Existe, serían seis y la población habría aumentado, ciertamente, un 20 por ciento.


miércoles, 16 de diciembre de 2020

LA CUEVA ESPAÑOLA DE PLATÓN, EUROPA Y NUEVA ZELANDA


 Hace dos años, poco después de la llegada al poder de Pedro Sánchez con su moción de censura, hablaba con un amigo mío de izquierdas sobre el pacto del PSOE con Bildu y lo mucho que me indignaba que se blanqueara a este partido para el futuro, como ha quedado claro este año 2020, en el que con los simpatizantes de ETA se ha pactado tanto la derogación de la reforma laboral como la Ley de Presupuestos.

Mi amigo me preguntó: ''Qué hacemos con Bildu entonces? qué hacemos?'' Me preguntaba esto para intentar convencerme de que no era idea tan mala pactar con los proetarras vascos, porque al fin y al cabo era un partido legal, y me daba a entender que no había otra opción que no fuera la renuncia del  PSOE a gobernar por no encontrar votos en otros partidos del arco parlamentario, por aquel entonces cuando el PSOE del perdedor Sánchez contaba aún con 85 diputados.

Lo cierto es que entonces no se me ocurrió responderle nada inteligente, porque confieso que no estaba preparado para contestar a esa pregunta un tanto retórica. Hoy sí sé lo que respondería a una pregunta así, sobre todo ahora que todo el mundo sabe que los partidos de izquierda ven la unión con Bildu como parte natural del paisaje mientras al mismo tiempo justifican el cordón sanitario a un partido constitucionalista como Vox. 

Hace muy poco, un conocido sevillano con quien tengo una relación comercial, un hombre encantador y también de izquierdas, me decía super indignado que la culpa de la situación actual de España era de Albert Rivera, por no haber pactado con Pedro Sánchez en el verano de 2019. Ante esto tampoco le contesté nada a esta persona, aunque esta vez sí tenía una respuesta perfecta, solo que no me interesaba que la discusión se alargara y se calentara demasiado: por un lado, me quedé con las ganas de decirle a mi gestor que Albert Rivera no hizo otra cosa que mantener su palabra ante sus 4 millones de votantes de entonces de no pactar con Sánchez, acto heroico ya que el tema principal de nuestras discusiones políticas se suele condensar en una crítica feroz a la falta de palabra de nuestros políticos, algo que de ninguna manera se podía achacar a Rivera; pero además, cualquier reproche a una falta de apoyo a Sánchez en 2019 quedaba inmediatamente deslegitimado en el instante en que uno se parase a pensar en el bloqueo brutal que el susodicho jefe del PSOE mantuvo al entonces gobierno de Rajoy -y, ya que estamos, a toda España- desde 2015 hasta 2016.

El CASO EUROPEO

Si los españoles no analizáramos la política española desde el rincón oscuro de nuestra cueva de Platón, es decir, contemplando solo las opciones que los titiriteros mediáticos nos ofrecen sin observar lo que ocurre fuera de nuestras fronteras, podríamos darnos cuenta de la pacífica y a veces productiva forma de organización política que tienen otros países europeos. Sólo hay que ver el ejemplo de sistemas parlamentarios como el de Alemania, Austria y los países escandinavos, naciones en las que las grandes coaliciones entre izquierda y derecha son la forma más típica de gobierno, por supuesto siempre gracias a la ilegalización de partidos separatistas o, en el caso de Alemania, a una ilegalización por la puerta de atrás, gracias a la barrera del 5% de votos para entrar en el Parlamento.

Sánchez tuvo una oportunidad de oro de normalizar la gran coalición como opción de gobierno en España en 2015, porque tenían la opción de traer cuatro años de estabilidad al país cuando aún Vox no estaba en el parlamento, y con Ciudadanos al frente como partido de oposición perfectamente europeísta y centrista. Pero Sánchez quería ser presidente a toda costa, como explica Carmen Torres en su libro 'Instinto de Poder'.

EL CASO DE NUEVA ZELANDA

En septiembre de este año, la primera ministra laborista (izquierda) de Nueva Zelanda, Jacinda Adern, era preguntada en un programa de televisión por su líder internacional favorito. Sorprendentemente -para mí sobre todo, que he vivido varios meses en Nueva Zelanda y las noticias sobre España allí son más raras que un kiwi con alas- Adern dijo que Peter Sánchez. El no haber sabido decir 'Pedro' correctamente probablemente explica muy bien la superficialidad de su respuesta.

Pero... quién es Jacinda Adern y con quién ha gobernado el país desde su llegada al poder en 2017?

Adern no ganó las elecciones en 2017 -en algo está unida a Peter Sánchez-, pues el partido ganador fue el de los conservadores que habían gobernado el país los últimos años. Pero como Nueva Zelanda, al igual que España, cuenta con un sistema parlamentario, Jacinda Adern -que pertenece al club de los políticos de la perenne sonrisa, al estilo de Justin Trudeau en Canadá- formó gobierno con el New Zealand First y el apoyo de los Verdes.

El New Zealand First (Nueva Zelanda primero) se hizo con la vicepresidencia del gobierno, que ostentó durante 3 años el histórico líder Winston Peters. Y qué ideología tiene este partido? Creo que el nombre del partido lo dice todo, pero si les quedan dudas, vayan a Wikipedia. La amiga de Peter Sánchez gobernó tres años con lo más parecido a un Vox de Oceanía: un partido con programa para limitar la inmigración, código penal más estricto, condenas más largas, poner los intereses de los neozelandeses primero y luchar contra la élite globalista. Y no era la primera vez que gobernaban con los laboristas. Ya lo hicieron años antes con el gobierno de Helen Clark.

Cualquier parecido con España es pura coincidencia. New Zealand is different, sin separatistas blanqueados como en la España de Peter Sánchez. Eso sí, la coalición favorita en las antípodas es clavada a un PSOE-Vox.


martes, 27 de octubre de 2020

El techo de gasto bueno y el malo

 El 'techo de gasto' es uno de esos conceptos políticos que, al igual que 'recortes' o 'abaratamiento del despido', levantan la ira de la izquierda. Se refiere este concepto a la fijación de un límite de gasto por parte del Estado que, en el caso de España, fue introducido en la Constitución en septiembre de 2011, a petición de las autoridades europeas (que eran la que nos estaban prestando el dinero en esos tiempos de crisis).

Cuesta comprender que haya gente que vea esta imposición de un límite al gasto como algo malo, cuando muchos de ellos seguro que se cuidan a final de mes de no tener saldo negativo en su cuenta corriente. Es decir, de no gastar más de lo que ingresan.

De igual manera que existe hipocresía entre los que ven como algo malo el techo de gasto para el Estado pero no para su presupuesto familiar (es curioso que en alemán la palabra 'Haushalt' significa presupuesto, pero también 'hogar'), hay un cierto fariseísmo entre los que ven ciertos límites de gasto del Estado como buenos, y otros como algo malo.

Vayámonos a Francia a finales de 2017. Un senador de Los Republicanos (derecha) introdujo una enmienda al denominado 'Dispositivo Pinel', una especie de plan de alquiler de viviendas, gracias a la cual el Estado garantizaría un límite del 5% de comisiones de intermediarios en la venta de inmuebles para fines de alquiler social. Hasta entonces, los intermediarios habían estado 'trincando' hasta un 15-20% en estas operaciones inmobiliarias subvencionadas por el Estado.

Es esto un techo de gasto? Me da a mí que el votante medio de izquierda diría que no, que sería un límite a las comisiones de los buitres neoliberales. Pero lo cierto es que el Estado, o al menos el senador en este caso (el ministro de Macron no había firmado el decreto enmendado casi seis meses después de la corrección) había evitado, con este cambio, que el gasto social se disparara por el abuso de empresas privadas que dependían diretamente del Estado francés.

Digo esto porque una cantidad importante del 'gasto social' en España es externalizado o administrado muchas veces a empresas privadas -y si no es así, es al final la administración pública la que se hace cargo de esa tarea, requiriendo más recursos y personal.

Pero es que no salimos del concepto y el mantra.