martes, 20 de noviembre de 2007

INFORME DE UNICEF

Hoy es el día en el que conmemoramos los derechos del niño, un día en el que UNICEF ha salido a la palestra a desvelar un dato escalofriante y que da mucho que pensar a los medios de comunicación, últimamente monotemáticos.

Miles de niños desaparecen a diario con pruebas de haber estado chateando con un desconocido en horas anteriores.

La breve conclusión que hago es lo que ya había estado comentando estos últimos meses, cuando 'la pequeña' Maddie ha estado ocupando todas las portadas y noticiarios en los apartados de internacional. ¿Es justo? ¿Está bien que sus supuestos padres se estén forrando a partir de una historia que tiene toda la pinta de ser falsa? ¿Qué piensan los medios de esto?

Y mientras, miles de niños desapareciendo a diario...

lunes, 19 de noviembre de 2007

EL PODER DEL AGUA. DE BIEN COMÚN A OBJETO DE CONFLICTO

Rafael González García de Cosío. Movimientos literarios
2º PERIODISMO G. Universidad Complutense de Madrid

EL PODER DEL AGUA. DE BIEN COMÚN A OBJETO DE CONFLICTO.

Aunque parezca mentira, se habla de lo mismo, de la misma materia. Sólo que, lo que a principios del nuevo milenio aún era derrochado y altamente contaminado por las grandes ciudades, hoy, décadas después, se ha convertido en el principal indicador de fuentes bursátiles y un referente inolvidable para los países que todavía buscan una buena excusa para invadir otras naciones.

Una breve descripción del panorama geográfico-político actual del mundo podría bastar para explicar, de una forma neutral y sin sumisión a los dos grandes bloques globales (Canadá y Rusia) la pujanza por el control del bien más vital y necesario para el desarrollo, aunque haya quedado muy plasmado en la prensa de décadas anteriores que hemos llegado ya al fin, y no porque Nostradamus estuviera en lo cierto, o porque no quede nada por inventar, sino porque no hay más desarrollo con que contar, sin agua no hay progreso.

En España miramos al extranjero, como siempre se hizo a principios del siglo XXI, en el que tuvimos aquél déficit exterior record por las excesivas importaciones y escasas exportaciones que realizábamos. La diferencia es que ya no miramos con el fin de seguir siendo una de las principales potencias económicas del mundo, o para darle a China –de forma involuntaria- la capacidad de convertirse en superpotencia. Ahora miramos principalmente a Canadá, principal exportadora de agua dulce, cuando sus embalses no superan el 43% de su capacidad, lo que hace agonizar al resto del planeta ante la incertidumbre de si habrá agua para todos o sólo para unos pocos. El precio del barril -no el de Brent, sino el de Niágara- ha llegado, según los últimos vaticinios de la prensa digital, a los 115 euro-créditos, lo que ha marcado desde hace varios años el final de muchas vidas humanas. En Inglaterra sigue lloviendo debido a su nuevo clima tropical, que ya es insufrible en muchas zonas de Centro América. El Benelux y la República de Valonia no son más que arrecifes de coral en primavera y baratos mercadillos flotantes durante el otoño. Venecia cambió de nombre a Nueva Atlántida y cualquier ciudad del mundo ofrece ahora paseos en góndola, como otros muchos países adoptaron el famoso autobús rojo turístico de dos plantas que lanzó Londres como medio eficaz de transporte. Groenlandia no es más que un archipiélago con forma de boomerang, y en definitiva la Tierra ha adoptado una imagen que bien se parece al preámbulo de la película de Waterworld.

El problema no es el cambio climático, como se nos hizo pensar desde finales del siglo XX. Estábamos avocados mucho antes a la escasez de agua. Si echamos la vista atrás, nos daremos cuenta de que no fue tan difícil como se pensaba echar mano dura contra los políticos, y con nuestros vecinos de al lado.

Ahora, cuando el papel ya es historia y sólo Internet –ese medio descontrolado que se hizo con las competencias de la raza humana en cuanto a referente comunicativo- nos ofrece una desconfiante referencia histórica, además de fechas y calendarios surgidos a raíz de millones de internautas que aseguraban, uno por uno, no haber perdido la noción del tiempo tras los continuos diluvios de los últimos lustros, puede decirse que han sido poco más de 100 años los que han bastado para que la Tierra se cebara con todo aquello que seguía actuando, despreocupante, de espaldas a las advertencias de los expertos sobre cambio climático. Pero insisto, no todo ha sido la marginación del calentamiento global como tópico a tener en cuenta. Cuando las naciones que vivían principalmente del turismo se aventuraron a rendirse a los pies de las colonias alemanas y británicas –asentadas en todas las costas donde más pegaba el Sol- y al pelotazo urbanístico, todos los alcaldes de esos pequeños municipios costeros –verdaderas atracciones turísticas para el turista que buscaba un cielo despejado, en el caso de los viajeros nórdicos y para aquél que disfrutaba de una sola semana de vacaciones, en el caso de los nipones- se vieron obligados a destinar gran parte del presupuesto municipal al mejoramiento de las instalaciones turísticas y de ocio, inclúyase en mejoramiento la expansión de zonas residenciales y hoteleras en primera línea de playa, corroborando al incumplimiento penal de las famosas leyes urbanísticas de países como España o Grecia, pasando por todas las reliquias playeras del Mediterráneo.

Fue decisiva la proliferación de manantiales, ríos y embalses con el fin de ser una alternativa a las numerosas enfermedades como la legionela, para que gobiernos como el de EEUU afianzaran sus acuerdos comerciales con Canadá para la privatización de lagos y glaciares para su posterior puesta en el mercado. Fue también decisivo el derroche de agua en esos kilométricos paseos marítimos en los que a través de las fuentes, se hacía partícipe a cualquier veraneante.

Si nos fiamos de esos calendarios ‘colgados’ de Internet de los que bien puedes fiarte un día y otro desconfiar al completo de ellos, más de la mitad de las páginas nos sitúan en torno al 2102, si bien no me acuerdo del comienzo del nuevo siglo, del que se supone tendría que haber oído de una nueva amenaza de las computadoras o bien debería haber sido avisado de fiestas locales, aunque ya quede poco que festejar. Ya nadie quiere un reloj, por ello nadie quiere tener una cuenta atrás para todo aquello que se supone tiene que motivarnos a luchar en la vida.

Aunque suene ilógico, quizá aquellos dietistas del siglo XXI que se ocupaban de aconsejar a las míserables mentes consumistas occidentales tuvieran en su momento la razón: en la conciencia, como en el comer, tanto las carencias como los excesos son dañinos. Ni la falta de agua en países tórridos, que condujo en muchos casos a las guerras neandertales entre pueblos que una vez fueron uno sólo, ni la abundancia de este bien común en países como El Reino Unido o Canadá, ayudaron a la concienciación social sobre la conservación de un elemento fundamental para la vida. Sólo las naciones con un grado meridianamente alto en educación y unas reservas de agua modestas pero suficientes supieron en su momento controlar el despilfarro del que solo los acuíferos eran testigos.

Duele recordar, en este lecho de muerte de nuestra madre Tierra, aquellas imágenes de las personas que, para mayor comodidad, dejaban abierto el grifo mientras se afeitaban para cumplir con la importancia de la estética en la sociedad, un grifo por donde corría la agonía de millones de personas y la parsimonia de otros pocos. Duele recordar también la infancia, aquella de la que hablan como nuestra ‘época de oro’, la flor de la vida, etapa en la que muchas veces hacíamos gala de ese derroche tomándolo como un festejo más, una verbena más a apuntar en los calendarios de papel. Un ejemplo es el de la Fiesta del Jarrito, celebrada cada mes de septiembre en Galaroza, un pueblo onubense situado en la Sierra de Aracena, ahora transformada en una de las mayores superficies de manglares del mundo. Duele recordar y no poner remedio a ello, de pasar del tema y sin embargo seguir procreando hasta aumentar la población a números insospechados hace décadas.

Muchas veces se atentó contra los pueblos con el fin solemne de alcanzar el poder. Fueron muchos los cantamañanas que encabezaban algunas de las propuestas para el freno a esta decadencia, de la que todos fueron responsables. Pocos sin embargo fueron los que dieron un paso arriesgando el cargo para la consecución de una meta universal: preservar la integridad de nuestro planeta en base a previos avisos de nuestra madre naturaleza.

viernes, 16 de noviembre de 2007

INSTANTES

No es que me haya quedado sin recursos, esque me he quedado mirando entradas antiguas y a decir verdad las que hacía a comienzos de año eran mucho más interesantes que las de ahora, y hay una en la que recité unas líneas de J.L Borges, que son las que pongo a continuación.

"Si pudiera vivir nuevamente mi vida... En la próxima cometería más errores,sería más tonto de lo que he sido,de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.Sería menos higiénico, correría más riesgos, haría más viajes,contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares a donde nuca he ido.Comería más helados y menos habas,tendría más problemas reales y menos imaginarios.Yo fui de esas personas,que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida;claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos;no te pierdas el ahora.Yo era de esos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas. Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño...Daría más vueltas en callecitas, contemplaría más amaneceresy jugaría más con niños, si tuviera otra vez la vida por delante. Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo...".
(José Luis Borges).

Hay motivo para volverlo a poner. Además de mi tristeza e incredulidad por la muerte de mi perro, único testigo animal del fallecimiento de mi otro perro, ambos delimitadores de una buena época, está el hecho de que haya comenzado una nueva vida aquí en Madrid, vida que tengo que aprovechar y a a que he de acostumbrarme, pues pese a tener 20 años y haber pasado ya por 3 universidades, aquí pretendo quedarme.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

RUSO HA SIDO ATROPELLADO

¿De qué otra manera podía titular la triste noticia?

Llevamos semanas con camiones de aquí para allá, entrando y saliendo del recinto de mi casa en Sanlúcar con motivo de las obras que se están gestando en la planta baja. Realmente Sanlúcar no acogía camiones desde la pavimentación de la pista de tenis, hace más de 18 años, y esta vez entraban a diario, sorteando -con mucho cuidado para no enfadar al dueño- naranjos por un lado y valla de la cancha de tenis por el otro. Lo que no sabía este supuesto chófer -nuevo en las obras de casa- es que Ruso, como la mayoría de los perros, corría a saludar al visitante en cuanto este entraba en su territorio, de la manera que fuera, poniendo en peligro su integridad física por ser negro y pequeño.

Lo que no sabía Ruso probablemente es que el camionero no sabía de su existencia, y que estando ciego debía de haber tomado más precauciones. Pero a él le dio igual. Corrió de todas formas, siempre lo hizo. En las mañanas de sol, ibas a comprar el periódico y a la vuelta él estaba ahí, apoyado en la cancela, esperando la vuelta de su amo o aprovechando ese solito que no le daba los árboles de la entrada a casa.

Me muero de impotencia al revisar mis planes de traérmelo a Madrid, y mucho más rememorando esos buenísimos momentos con él, unos momentos que tras la llegada de Radio y Cani han ido decayendo hasta perder las ganas en algunas ocasiones de agacharnos para acariciarlo como a los otros.

Son momentos inolvidables:

-Sus primeros días de vida, en la cancha de tenis, jugando con la lata de Pepsi con la que aprendió a jugar al futbol.
-Sus primeros baños en la palangana, que nos hacía debatir sobre si necesitaba pinzas para las orejas y así no entorpecer el lavado del resto de su cuerpo.
-Aquellos fines de semana, que lo llevábamos a Guadalcanal para que nos ayudara en la caza de conejos, sin percatarnos de que se dedicó a explorar el campo por si tocaba la flauta y encontraba alguna pelota, mientras nosotros nos turnábamos la escopeta y no dejabamos de espantar a los animales que por aquellas horas escaseaban.
-Aquellos días de verano en Conil, que pasamos en la playa con él jugando al fútbol, y era el único que aguantaba porque a nosotros nos mataba la arena. Memorable aquél día que se acercó a dos mujeres haciendo Topless y se echó en sus brazos.
-Las temporadas que pasaba en casa y nos levantábamos con envidia sana al verlo en el sofá, encima del cojín, en el sitio de mi madre, durmiendo hasta no se qué hora.
-Los paseos por Sevilla, en los que renunciaba a seguir andando clavando sus dedos en el suelo cuando quería lamer alguna mancha.
-Las persecuciones con Draco, que consistían en dos o tres vueltas a la casa con Draco con el rabo entre las piernas.
-Su toque de atención a Draco, que monopolizaba el pasillo, para poder subir y estar con nosotros.
-Su postura de niño a la que no renunciaba.
-Sus enfermedades, muchas a lo largo de su vida: la inflamación del recto, el quiste en el pecho, los ojos que en sus últimos meses le habían cegado, la mordedura de otro perro más grande, y cuando lo dábamos por muerto un hombre lo trajo a casa con dos grandes cicatrices.
-Cuando se quedaba mirando al suelo en vez de saltar para pedir la comida, como todos los perros.
-Jugando al ratón y al gato en la pista de tenis, en especial aquella vez en la que el sol pegaba y nosotros sin piedad alguna provocamos que cayera al suelo mientras perseguía con la mirada el balon...
-Sus últimos dos años, en los que respondía más al nombre de Rusillo que a Ruso.
-Su mordedura a la americana, que supuso su regreso definitivo a Sanlucar.
-Sus 6 meses de convivencia con Radio y Cani, en los que claramente se vio perjudicado porque no paraba de ser pisado por los grandes, a lo que respondía con ladridos de impotenca apuntando al cielo.
-Durante la sedación y muerte de Draco, en la que inexplicablemente lloraba mirándome al tiempo que yo fijaba la mirada en Draco...

Descansa en paz Rusillo.

sábado, 10 de noviembre de 2007

PUTEADITO

Os pongo al día dependiendo de una mierda de conexión wifi.

Llegué por fin el martes a Madrid y el mismo miércoles hice la matrícula. Aún faltan algunas cosas por entregar, pero ya he podido entrar en clase (por la tarde, en el grupo G). El caminito desde mi casa es algo coñazo (15 minutos a pie y 40 en metro), por lo que debo salir 1 hora antes de mi casa y compartir vagón con decenas de personas, como sardinas en lata pero de las de 11/14 piezas.

En casa se está meridianamente bien, pues tengo lo que quería: independencia, cocina propia, libertad, tranquilidad y... bueno, falta lo más importante, un cuarto propio, pero eso es algo que tendré el 22 (ansiada fecha del dichoso calendario) de este mes. Hasta ahora he probado cada rincón de la casa. Esquina del salón, pasillo... y esta noche, a la cama con mi hermano, que según le comunique mi padre, tendrá que poner un filtro azul a la bombilla o colocar una bombilla de este color, para así no molestarme si se da el caso de acostarme antes. El caso es que tenemos una grande montada en casa, peleas por aquí, peleas para allá, y yo mientras acudiendo a las clases que según la profe de publicidad, 'llego un poco tarde'. Esta mastodóntica ciudad -con un mastodóntico clima, como bien definió Eusebio Pérez- da para mucho, y yo sin haberme instalado al completo, sin haberme matriculado del todo y sin haber conocido aún a alguien a quien ponerle nombre, podéis imaginar lo estresado que me encuentro.

Espero que los días pasen rápido, al tiempo que los aproveche al máximo. Un saludo!

viernes, 2 de noviembre de 2007

ESCALAFÓN DE LOS 8 MEJORES CONDUCTORES

Como hoy llevaba ya 66 entradas desde la creación de mi blog (uno por cada 6 dias, aproximadamente) me voy a permitir el lujo de poner otro, ya que el número 66 pese a tener solo 2 cifras me da yuyo, en plena celebración de todos los santos.

Como muchos ya sabéis, le doy mucha importancia al tema de la conducción. Creo que en España la gente no le da la menor importancia a este tema, y aunque respeto que haya gente que no lo considere un tema a tratar, yo creo que debería interesar a todos, o al menos a aquellos que cojen un coche todos los días y comparten carretera conmigo o con algún familiar mío.

Para mí, el simple hecho de poner un intermitente a las 3 de la mañana en la autopista menos transitada de España ya es una necesidad, por poco tráfico que haya. Respetar el semáforo de un pequeño pueblo costero es fundamental, y sobrepasar a un ciclista a 1.5 metros de distancia no es tan difícil. Creedme que si todos fuéramos Don Perfectos (perdóneme Benito Pérez Galdós) en la carretera, no habría víctimas. Sino, tomad las noticias de cada día, las que vienen ilustradas con el desagradable color rojo bermejo que tiñe el asfalto, y ved el motivo de todas esas tragedias: el conductor iba hablando por el móvil; el conductor se saltó un stop; el conductor iba a 200 y bebido, sin carné; el conductor hizo un adelantamiento con línea continua en pleno puerto de montaña, etc.

He aquí una lista con los 8 mejores conductores de España, vamos, aquellos con los que me siento más seguro si voy con ellos:

1) Yo (no, no es coña, es cuestión de preferencia)
2) José Carlos
3) Mr. Paco
4) Mi padre
5) J.Alberto
6) Borja
7) Juan
8) Ricki

A MADRID EL 6 DE NOVIEMBRE

Finalmente me ha llegado la carta de admisión de la Universidad Complutense. Entre hoy viernes y el lunes próximo me ocuparé de realizar los últimos trámites para poder mudarme al piso de mi hermano sin problemas.

Ya el martes accederé a la matriculación en Segundo curso de Periodismo en la Complutense.