sábado, 12 de junio de 2010

EL FRACASADO QUE SIEMPRE TRIUNFA

Durante la década de los 90, coincidiendo con el desarrollo invisible de la globalización, apareció también subrepticiamente un nuevo género de cine: el de ''identificación''. Era la puesta en escena de la crisis de identidad de la sociedad universal. Uno de los filmes que más sellada llevaron esta marca fue El show de Truman, esa gran representación de la paranoia que a todos nos entra alguna vez en la vida con respecto al grado de observación de nuestras acciones por parte de los demás. Fueron muchos y abigarrados los espectadores que en seguida se sintieron cómodamente cercanos al cómico y único personaje de Jim Carrey, que en ningún momento de la película sucumbe a la locura, aunque sí a la tensión.

Unos años más tarde apareció un género mixto que metía en el mismo saco el cine de identificación con el reality. Tal fue el caso de Náufrago, de Tom Hanks. Pero hoy quería hablar de una tercera película que, de entre todas, me parece más presente que nunca en mi entorno, y muy ausente a la vez: Notting Hill.

En este largometraje, Hugh Grant representa al 'típico' librero con vida rutinaria que en realidad y sobre todo al llegar a su piso compartido se da cuenta de su frustración y abre la libreta de sus fracasos para anotar una nueva equis. Cómo no, y aquí está la chicha del argumento, tenía que aparecer la superestrella Julia Roberts en su tienda, para dar un giro radical a su aburrida existencia. El personaje en sí, pese a los traspiés de rigueur, descubre las puertas del éxito y la historia de amor acaba bien.

Esto lo veo y no lo veo por la calle. Es decir, si supuestamente la película rodada en Londres está preparada para que un amplio público se sienta identificado con ella, entonces, ¿por qué aparentemente es facilísimo ser feliz y salir en pareja? ¿Por qué da la impresión de que NADIE tiene la ilusión de una media naranja más cítrica, más sabrosa y aguada? Desde mi humilde punto de vista, el que hoy no tiene pareja casualmente jamás ha visto Notting Hill. Ni le interesa. Yo no tengo, pero sí la he visto. Y tengo que decir que me siento como Hugh Grant aunque no tenga biblioteca ni espere la llegada de Kira Miró a mi casa. Claramente. Sin duda. Al que me acusa de parado, yo le corrijo: inconformista. Al que me dice ciego, yo le corrijo: perspicacia. Pero, finalmente, cuando Carlitos me dice que ''con esta cara que Dios nos ha dao, qué puedes pedir'', sólo me queda asentir: el secreto está en la masa.

5 comentarios:

Mercedes dijo...

¿Y qué me dices de "Pretty woman"??????? La fracasada que siempre triunfa...Madre mía, cometí la torpeza de ir a verla al cine, y salí vomitando. Ahora, sin embargo, la considero un clásico del cine de humor!!

En cualquier caso, el secreto sigue estando en la masa, luego no me interesa conocerlo.

Un besote dominical!!!!!

PD.- ¿Y ese new look bloguero???? No será por el fútbol...!? :-D

Falete dijo...

Jajaja, Merce, sabes que a mí el tema del 'pan y circo' no me va... el nuevo look es, como dice Chus, pura madurez.

Pues fíjate que no he visto Pretty Woman, pero digamos que... no me vale como ejemplo, porque el caso de las mujeres es muy distinto. Creo, y espero que no suene machista, que NO existen las mujeres fracasadas. No me preguntes por qué.

Un besote matutino con sabor a matutano!

Miguel (Candy) dijo...

Gran blog señor rafel!!! Te anlazo desde el mio! abrazos grandes! a ver si nos vemos 1 diita q pases por questa nuestra ciudad

Anónimo dijo...

ja,jaaaa, "el secreto está en la masa,...y el poder en quien la amasa" ya verás tú el día que encuentres a esa "pastelera ideal" a la que tanto deseas y tan difícil te lo pone!

Anónimo dijo...

F., perdona, te lo envié sin firma!