viernes, 11 de junio de 2010

SOLES DIFERENTES PARA UN MISMO VERANO

Varadero, Cuba, 2 de septiembre de 2009

¿Y dónde estaba ella aquel día de verano? Los veranos son todos jocosos y le ponen a uno melodramático aun pasándolo en la cárcel. En serio, ¿dónde estaba ella en el verano de 2008, de 2007, de 2006?

Me entra una duda inquebrantable, y lo que es peor, crónica. Ahí va: ¿Siento más lástima por los últimos veranos porque tengo más memoria y conciencia para recordar buenos momentos, o porque verdaderamente en mi fuero interno sé que son los mejores veranos de mi vida? Probablemente es una simbiosis, puesto que la característica más marcada de mi edad es la del desarrollo espectacular de las facultades mentales paralelamente a un desarrollo físico que me permite hacer muchas cosas.

Suponiendo que haya despejado la duda, que no lo he hecho aún, todavía me queda el mayor y más lesivo resquicio de todos; insisto, ¿dónde estaba ella esos días?

Ya se lo dije una vez a mi hermano: me apasiona pensar que las coincidencias no existen, que lo único verdadero es el espacio y el tiempo. Dos personas, hasta que se conocen, han tenido una vida propia, en lugares propios, con experiencias y mudanzas en las que nunca han llegado a cruzarse, tras las cuales podrían haber configurado una vida muy distinta sin llegar a conocerlos.

El efecto mariposa, siempre apasionante.

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