viernes, 19 de octubre de 2007

DIME CON QUIÉN HABLAS Y TE DIRÉ...

Tanto Manolo Lama como Manu Carreño lo clavaron a la perfección con una pregunta: ''¿Con quién hablaba Sergio Ramos a las 4.30 de la mañana?''

Antes que nada, para no parecer un viejo con tantas críticas, quiero que conste que Sergio Ramos juega bastante bien al fútbol y que ahora mismo es de los pocos que le está sacando las castañas del fuego al Madrid.

Dicen antiguos vecinos suyos y amigos míos que Sergio vivía en un pueblo del Aljarafe (creo recordar que es Tomares, si no Mairena). Era un chaval que como muchos hoy en día dejaban todo por triunfar en el fútbol. Era un muchacho que se jugaba sus estudios, y por tanto su futuro, mientras sacaba el máximo partido a su manera de jugar al fútbol, que empezó a encantar a los directivos sevillistas. Pues nada, se lo llevaron a la cantera y es entonces cuando empieza a cobrar fama entre sus vecinos de 'prepotente' y 'creído', cambiando totalmente su vida social, al menos aparentemente. Bueno, en esto creo que no hay nada nuevo para todos los chavales que bajo el paraguas de sus padres arriesgan su futuro por poder triunfar en el estrecho mundo del fútbol.

Si de algo, a día de hoy, carece Sergio Ramos es de estilo. Sigue siendo un creído, pero esque encima ahora es un 'intento' de todo. Hace algunos meses sacaron a Beckham como el jugador más elegante del ente futbolístico, y pusieron en último puesto a Guti (por supuesto todo esto fue una estadística de Antena3), jugador que para mí más se parece a Sergio Ramos (y no sólo por el corte de pelo) mal (o bien) que le pese a las quiceañeras.

Lo tengo claro: es un puro intento, y aún no es más que una promesa. Estaba yo en Canadá cuando vi ese decisivo partido entre Francia y España para la clasificación a cuartos de final. Durante el himno, los últimos jugadores eran Raúl y S. Ramos, éste último imitando a su compañero de Madrid con la cabeza echada para atrás en señal de respeto o pseudosentimentalismo.

La selección, durante el himno en el España-Túnez de 2006

Hace poco, en unos Másters de tenis, veíamos a Beckham en el palco VIP con Sergio Ramos delante suya, con un gorrito (me consta que no era tiempo de abrigo en esa época).



Ayer, cuando los jugadores venían de Helsinki tras el amistoso con la selección finlandesa, pudimos observar a Ramos entrando en el vestíbulo de la T-4 con el móvil pegado a la cara. Los demás jugadores, todos, con cara de sueño y tirando en silencio, como si volvieran de una truncada clasificación a semifinales de un mundial que obviamente hubiéramos perdido. No niego que su madre o su novia estuvieran preocupadas por su pobre Sergio, pero creo que hubiera bastado con un mensajito. Dudo mucho que a las 4.30 de la mañana estuviera comprando acciones de bolsa.

Sí, señores, odio a la gente que se las da de algo. Odio hablar por teléfono cuando bajo del avión, por muy necesario que sea. Odio manipularlo cuando salgo a la zona del recibidor, porque parezco un jugador de fútbol más atado a la penosa costumbre rapera de tener un móvil (valgan los de juguete) para aparentar uno más. Es algo así como el llevar un polo de rugby de España. Puede gustarte el rugby, puedes sentirte 100% español, pero es una putada aquello de llevar un polo de España porque caes en la automatizada imagen de un pijo más.
En fin, que hoy no basta con jugar en el equipo blanco. Además hay que llevar por cojones trajes blancos.

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